Tapicería de Coches e Interiores
El interior entero o solo la pieza que lo está afeando: asientos, paneles, techo y salpicadero.
Del retapizado completo de un interior a la reparación de una quemadura, del clásico restaurado con material de época al cielo estrellado con fibra óptica. Cada servicio con su alcance, sus materiales y sus plazos.
El coche es la mayor parte del trabajo —turismos de diario, clásicos y deportivos—, pero el oficio es el mismo en cualquier vehículo con un interior que vestir. Por el taller pasan furgonetas y conversiones camper, guaguas, autobuses y camiones, embarcaciones y aeronaves de aviación general.
Lo que cambia de un vehículo a otro no es la costura: son el material y la normativa que ese material tiene que cumplir. Un asiento de pasaje necesita su certificación de comportamiento al fuego; un cojín de bañera de embarcación, vinilo con tratamiento antimoho y espuma de drenaje rápido; una cabina de aeronave, material certificado y peso controlado. Por eso cada vertical tiene página propia.
No todo daño obliga a rehacer la pieza. Una quemadura, un descosido o el desgaste de la banda lateral del asiento del conductor se reparan en el sitio, por una fracción de lo que cuesta tapizar de nuevo. Lo que decide es cuánto material sano queda alrededor del daño: sobre un cuero en buen estado la reparación apenas se aprecia; sobre uno cuarteado en toda la superficie no aguanta, porque se cierra un punto y al mes aparece el siguiente.
Hay un caso en el que la respuesta nunca es tapizar: el asiento hundido. La tapicería no aporta soporte —lo aportan la espuma y la base que hay debajo—, así que el material nuevo copia el hundimiento en las primeras sentadas. Primero se recupera lo que está debajo y después se viste.
Cuero, alcántara y polipiel en automoción; tejido técnico lavable y espumas que no absorben humedad en camper; vinilo náutico e hilo de poliéster tratado en embarcación; tejidos de alta resistencia en transporte de pasajeros. La elección no es estética: es por dónde va a trabajar cada material.
Un coche aparcado al sol en Canarias supera con facilidad los cincuenta grados por dentro. Ese calor evapora los aceites que mantienen flexible la piel, y una piel rígida se agrieta a la primera flexión fuerte; y pulveriza la espuma que sujeta el forro del techo, que es por lo que el techo acaba descolgándose a partir de los diez años. El material se enseña en mano antes de cortar nada.
El interior entero o solo la pieza que lo está afeando: asientos, paneles, techo y salpicadero.
El aspecto y el tacto de origen: material de época, costura tradicional y el patrón del modelo.
Baquets, alcántara y costura contrastada. Estética sport y más sujeción al volante.
Quemaduras, roturas, descosidos y manchas. Se reparan sin cambiar la pieza entera.
Fibra óptica en el techo, con la densidad, el color y el efecto que se quiera.
Forrado a mano en cuero o alcántara, con la costura y la marca de las doce a elegir.
El forro del techo caído o abombado. Se desmonta la pieza, se retira la espuma muerta y se forra de nuevo.
Volantes, paneles de consola y embellecedores en fibra de carbono para el interior del vehículo.
Salpicaderos, paneles y molduras recuperados, y botones con el símbolo borrado devueltos con láser.
Espumas hundidas, bases cedidas y rellenos rehechos. El asiento recupera firmeza sin cambiarlo.
Limpieza a fondo, hidratación y protección. Alarga la vida del interior y retrasa el retapizado.
Interiores de furgoneta y conversiones camper: asientos, paneles, cortinas, colchones y muebles forrados.
Bañeras, solárium, cojines y toldos de embarcación, con material que aguanta el sol y el salitre.
Asientos de pasaje, cabina y litera. Por unidades o por flota, con tejidos que aguantan el uso diario.
Cabina de aviación general y helicóptero: asientos, paneles y placas, con material certificado.