Restaurar salpicadero y botones en Tenerife
Dos trabajos que salen del mismo banco. Por un lado, las piezas de plástico del interior —salpicadero, paneles y molduras— que han perdido la textura, el color o el brillo y que casi nunca compensa sustituir. Por otro, los botones cuyo símbolo se ha borrado: se repintan y el láser vuelve a abrir el icono, para que la luz salga otra vez por donde debe.
Salpicaderos, paneles y molduras
El plástico del interior envejece antes que la tapicería, y en Canarias mucho antes: el sol reseca la capa de acabado, la textura se aplana, aparecen brillos donde no los había y las piezas más expuestas acaban desconchadas o agrietadas. El salpicadero es siempre la primera.
Sustituir esas piezas sale caro cuando todavía se fabrican, y deja de ser una opción cuando ya no. Por eso se recuperan: la pieza se desmonta, se sanea, se rellena donde haga falta y se acaba con la textura y el brillo que tenía. El mismo trabajo sirve cuando lo que se busca no es restaurar sino modificar: llevar una moldura brillante a mate, o una pieza al color del resto del interior.
Si el plástico está sano y lo que hay es un daño localizado —una raya, un roce, un embellecedor desconchado—, eso es reparación de daños y se resuelve sin llegar hasta aquí. Y si la pieza va a quedar en otro material en vez de recuperada, entonces se está hablando de piezas de fibra de carbono.
Por qué se borran los botones, y por qué no se pintan
Un botón iluminado no lleva el símbolo pintado encima. Lleva una base translúcida cubierta por una capa opaca, y el icono es el hueco que se abrió en esa capa para que la luz de detrás salga por ahí y solo por ahí.
Con los años el uso desgasta esa capa y el símbolo se emborrona. Repasarlo con rotulador tapa el hueco y anula la luz: de día se ve algo y de noche, nada.
Cómo se recupera el símbolo
Se desmonta el mando, se retira la capa vieja y se repinta el botón entero en su color y su acabado. Después el láser vuelve a abrir el símbolo quemando solo la capa opaca, sin llegar a la base translúcida. Es cuestión de décimas: pasarse arruina la pieza y quedarse corto deja el icono turbio.
El dibujo se calca del botón original, así que el símbolo recuperado tiene el mismo trazo y el mismo tamaño que los de al lado. Un botón restaurado que no case con sus vecinos se nota más que uno gastado. Se cierra con una capa protectora, que es lo que evita volver a estar igual en dos años.
Coche, guagua, embarcación y aeronave
En una embarcación el problema es el mismo pero peor: el salitre y el sol degradan los paneles de interruptores mucho más rápido. En una guagua o un camión de flota son miles de pulsaciones al mes. Y en aviación las placas y los rótulos de cabina tienen que ser legibles sin excepción, con un recambio caro y lento cuando existe.
El proceso es el mismo en todos los casos, cambiando el láser y el acabado según el material y el uso que vaya a soportar. Si la pieza no está gastada sino rota, entonces ya no es esto: hay que reproducirla, y eso se valora aparte. La misma máquina que recupera un símbolo puede grabar uno que no existía: rotular los mandos de un accesorio instalado después o marcar un panel hecho a medida es el mismo trabajo al revés.
Preguntas frecuentes
- ¿Se puede restaurar un salpicadero agrietado?
- Es de los trabajos que más entran. En bastantes modelos la grieta aparece con los años y la única alternativa es cambiar la pieza completa, que sale cara cuando todavía se fabrica. La pieza se desmonta, se sanea, se rellena y se le devuelve la textura y el brillo del original. Con el salpicadero fuera se aprovecha para dejar a juego los mandos que lo acompañan.
- ¿Se puede cambiar el color o el acabado de una moldura?
- Sí: es el mismo trabajo que la restauración, cambiando solo el acabado final. Una moldura brillante puede quedar mate, o irse al color del resto del interior. Se decide sobre la pieza física, porque un mismo color cambia bastante según la textura sobre la que se aplique.
- ¿El botón restaurado vuelve a iluminarse igual?
- Sí, ese es el objetivo. Al abrir el símbolo con láser sin tocar la base translúcida, la luz sale exactamente por el icono, como de fábrica.
- ¿Qué pasa si el botón ya no se fabrica?
- Es la razón más habitual para restaurarlo. Mientras la pieza esté entera y solo tenga la pintura gastada, se recupera. Si está rota, ya no es una restauración: hay que reproducir la pieza, y eso se valora aparte.
- ¿Se nota cuál está restaurado?
- No debería. El símbolo se calca del original para que el trazo y el tamaño coincidan con los botones de al lado, y el acabado se iguala al del conjunto.
- ¿Cuántos botones hacen falta?
- Lo normal es trabajar el juego completo de una zona para que quede uniforme. Suele resolverse en pocos días.
¿Lo hacemos
en su vehículo?
Con unas fotos del interior valoramos qué se puede hacer y cuánto cuesta, con un plazo cerrado.